16 oct. 2012



Me encanta sentir la fuerza del viento en mi cara, su energía enredándose en mi piel es una sensación que me hace gritar. Cerrar los ojos y sonreír en la oscuridad. Saltar al ritmo de Bon Jovi sentada en un vagón de tren. Sacar la cabeza por la ventana y ver esos ojos oscuros muertos de envidia por vivir encerrados en un traje de chaqueta. Tumbarme ne la cama con la sensación de que este día no se repetirá. No sentir pena ni miedo, sino un cosquilleo cómplice del secreto que sube desde los pies a la nuca mientras te confiesa que mañana será mejor.