3 feb. 2014

Guionistas anónimos



Las ganas de luchar se las llevó el viento, o tal vez nunca las tuve, o en el mejor de los casos están escondidas en un sobre sin abrir dentro de mi corazón.
Desde luego eso sería lo mejor que podría pasar a corto plazo, porque sigo aquí, como un espectador de cine que se ha quedado sin palomitas antes de que empiece la que va a ser su película favorita, viendo la más cruel y sangrienta de todas las guerras sin darse por aludido, pensando que eso no va con él y que está a salvo en su mundo de fantasía y nubes de gominola, sin darse cuenta de que esa guerra se llama Vida, y que debes luchar batalla tras batalla para no quedarte atrás, para no creer que no eres nada, para no sentir que no hay nada que puedas hacer para cambiar el argumento de la historia porque entregaste tus ganas de luchar a cambio de nada para poder decir que tu no tienes la culpa de esos problemas que surgen sin querer, cuando por dentro sientes que alguien golpea tu pecho con puños de ilusión y de sueños, buscando la luz que necesitas para escribir el guión de la que será "Tu mayor historia jamás vivida".