25 mar. 2014

Todo parece más sencillo si es otro quien sufre por ello


Que las apariencias engañan lo sabemos todos, pero qué hay debajo de mi disfraz... bueno, nunca tuviste el valor necesario para descubrirlo.

Nunca entendí por qué nos comportamos como animales asustados cuando algo o alguien nos importa de verdad. Que en sueños somos capaces de hazañas imposibles dignas de la mejor película de acción pero cuando suena el despertador no queremos salir de la cama. Parece que las reglas de nuestro pequeño universo rutinario las dicta un sátiro con barba de tres días y gafas de intelectual que se disfraza con su mejor traje con licencia para destrozar sueños imposibles. Y ese despertador, ese maldito reloj que cada día nos llama a filas contra nuestra voluntad, de él depende el humor y las fuerzas con las que afrontemos esa batalla que creíamos perdida antes de que empezara. Si tan solo conociéramos eso que llaman fórmula de la felicidad, con sólo tener a alguien que nos recuerde cada día que estamos hechos a prueba de balas, sólo un par de palabras amables que hagan callar esa alarma del demonio y nos comeríamos el mundo mojado en café.

Banda sonora recomendada para hoy (y para todos los días que para tí amanezcan a las 6.00 a.m.):


Fotografía: Elena Romero